jueves, 22 de julio de 2010

Mis horas dedicadas únicamente a existir

Señores:

Existe un conglomerado de horas, desde que me levanto hasta que me acuesto, (de acuerdo, y cuando duermo también) en las que únicamente me dedico a existir. Una vez cubiertas las necesidades básicas que se plantean a todo ser humano en su vida (conseguir comida del súper, un techo y un colchón donde dormir, tener vida social...) el sapiens sapiens, en la hora actual se sitúa en la siguiente encrucijada de caminos:

1.Puede consagrar su vida al progreso personal, en cualesquiera que sea su actividad, área o talento, o encomendarse, místicamente, a contribuir en el progreso de la Humanidad. Es esta un arma de doble filo que ha dado, más a menudo de lo que imaginamos, resultados indeseables. Como es lógico, el primer tipo de progreso es inherente al segundo.
2. Puede simplemente existir, esto es, dedicar su tiempo a ser un hombre masa, en los términos establecidos por el cuasielitista (esto es, eufemísticamente, fascista de la posRestauración) y genial pensador Ortega y Gasset. Hay muchos individuos de esta rama en nuestra Sociedad Occidental del Medioestar. Esta alternativa de homínido supone a largo plazo una involución en el sentido social, físico y mental del sujeto. Siendo gráficos supone que el hombre queda en estado de suspensión como un capullo que nunca saldrá de su crisálida, más que por su incapacidad congénita, simplemente porque no tiene ganas de hacerlo. La sociedad entendida como nuestro sistema pseudodemocrático actual lo ha inducido a ello.
3.Una tercera opción del homo inhabilis actual, atractiva pero sacrificada supondría consagrar la vida al esfuerzo para que todos aquellos animales, especialmente seres humanos, que en su mayoría viven en una esfera de pobreza tengan al menos LA OPORTUNIDAD de sobrevivir, de avanzar y de crecer en sus vidas, ya sea en sí mismos o a través de su prole. Esto supondría sin duda una auténtica Revolución social en todos los niveles procurando a pobres e ignorantes, dotar de verdadera libertad a los mismos, fortaleciendo las raíces de la sociedad y aumentando sus posibilidades de alcanzar una auténtica democracia. Además de este objetivo político, esta en mi ideario una meta más ambiciosa si cabe: acabar con el irracional pero actualmente necesario sentido religioso que dota precisamente de eso, de sentido la vida de mucha gente a través de la fé. Ahora es necesaria la fé y la esperanza para no perder la cabeza en un mundo tan cruel y peligroso, pero espero que tarde o temprano, el ser humano pueda desasirse por completo de tal lastre cultural. No digo sin embargo, eliminar del imaginario colectivo el rasgo histórico que ha supuesto la religión para el ser humano.

Como es lógico también sería posible combinar, simultanea o sucesivamente todas esas opciones, e incluso añadir otras nuevas. Personalmente me inclino por la sucesividad, descartando la segunda opción o al menos postergándola solo para mis momentos de asueto y descanso, faceta en la que me queda mucho por mejorar.

Así las cosas y ante este verano democráticamente caluroso, me veo condenado en estas horas únicamente a existir, si bien esto no es del todo cierto ya que me dedico a crecer académica y físicamente (salvando los escollos que dejé en el pasado, en el purgatorio de Septiembre y el gimnasio que, desafiante, me espera). También lo dedico a descansar y al ocio pero ya digo que al menos en esto último, me queda mucho por mejorar.

Saludos de vuestro Chico Trabajador

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